Sobre “El largo camino de Castilla” de Eduardo González Viaña

Sobre “El largo camino de Castilla” de Eduardo González Viaña

Por: Percy Vilchez Salvatierra

El mariscal Ramón Castilla es, sin duda alguna, el más grande peruano del Siglo XIX, solo Grau está a su altura aunque en su dimensión política es inalcanzable.

Este héroe inmenso, este auténtico patriota, no solo procuró el bienestar perenne de la República sino que vivió, además o por esa misma causa, mil aventuras.

Hombre duro y recio, en cierta ocasión tras huir de Buenos Aires, donde había sido confinado tras la batalla de Chacabuco, donde peleó del lado de los realistas, es decir, que era una suerte de prisionero de guerra, llegó a Río de Janeiro y desde la capital carioca emprendió una travesía digna de figurar entre las más grandes hazañas y aventuras de los hombres: atravesar la Amazonía a pie.

Culminar este épico itinerario le tomó más de siete meses y lo más singular es que el gran caudillo hizo semejante esfuerzo para reintegrarse al ejército español. Dado que siempre fue un férreo defensor de los principios en los que creía, Castilla consideraba que, en aquel momento, su deber era seguir luchando por la defensa del reino y eso buscó para mayor pasmo de la gente que no sabe de las complejidades de los individuos auténticos.

Mas la larga caminata y otros motivos fundamentales que se dieron en su interior lo hicieron cambiar de bando. Advirtió, acaso, la justicia de la causa libertaria y se unió al Ejército Independentista. En consecuencia, vertió su sangre en Ayacucho junto a todos los otros valientes que se cubrieron de gloria en aquella jornada marcial que devino en la libertad del Continente.

Una historia de aventuras y de conversión, tema muy querido por Jorge Luis Borges, el origen y la gestación personal del carácter y la constitución moral del presidente peruano más importante del Siglo XIX y, sobre todo, uno de nuestros pocos hombres públicos que pueden reclamar para sí mismos con entera suficiencia el espléndido y honroso título de “Padre de la Patria”.

En estas épocas vacías de contenido y aspiraciones trascendentales, absolutamente desprovistas de grandes referentes en la escena política, donde cualquiera aparece como el orín y la herrumbre que corrompen todo a su paso, es muy meritorio y necesario que demos origen a una nueva clase de ciudadanos y representantes políticos. En este sentido, valorar a aquellos compatriotas que, como Castilla, en todo momento, buscaron la grandeza de la nación es una obligación gustosa y honorable  para todos los peruanos bien nacidos.

El escritor Eduardo González Viaña ha terminado, de esta manera, uno de sus proyectos más largamente esperados y deseados. Saludamos, entonces, esta publicación que se presentará en el Centro Cultural Inca Garcilaso de la Cancillería el jueves 6 de agosto a las 7 pm. Están todos invitados a ver este suceso a través de Facebook dada la actual pandemia. La mesa de presentadores incluye al embajador Luis Herrera, director del CIG, a la doctora Beatriz Merino, presidenta de la UCV, al  historiador Cristóbal Aljovín de Lozada y al catedrático de Tufts University, José Antonio Mazzotti.

 

Pax Vobiscum.

PERCY VILCHEZ SALVATIERRA.

Escritor.

Abogado.

Analista Político.

Comunicador.

Director de Libertad Bajo Palabra.

Director Periodístico de Valor.

  1. S.

“El largo camino de Castilla” en los términos de su propio autor, Eduardo González Viaña.

<< Pensemos que estamos en julio, pero de 1854. Ramón Castilla, el más ilustre de los gobernantes peruanos, acababa de decretar en Ayacucho la abolición definitiva del tributo indígena.

Levantado en armas se aprestaba ahora a marchar sobre Lima para acabar con el corrupto régimen de Rufino Echenique. En su camino iba decidido a dar el gran paso de la historia peruana: la abolición definitiva de la esclavitud.

Un manifiesto publicado en 1833 y firmado a nombre de los hacendados por José María de Pando señala las razones por las cuales la esclavitud debía sobrevivir. Decía: se las justifica con la Biblia. En ella se narra que José fue vendido como esclavo por sus hermanos.

O sea que eso es normal. Sin embargo, al final del manifiesto los supuestamente cristianos y beatos propietarios abandonan las citas bíblicas y sostienen que “la necesidad de pagar en adelante a los trabajadores, en vez de contar con mano de obra gratuita, afectará la economía nacional y hará que nuestros productos de exportación sean menos competitivos”.

“El largo camino de Castilla” trata de eso y de algo más. Nacido en Tarapacá en 1797, cuando apenas tenía 15 años se enroló en el ejército realista. Sufrió al lado de los españoles la batalla de Chacabuco que diera la libertad de Chile.

Llegó como prisionero de guerra a Buenos Aires. Allí se quedaron centenares de miembros de su ejército estableciendo matrimonios argentinos o uniéndose al ejército libertador, Castilla no lo hizo así. Después de un año y de una novia en Buenos Aires, escapó a Río de Janeiro. Desde allí, emprendería un viaje hacia el Perú atravesando las selvas amazónicas.

Lo hizo a pie y caminó siete meses. Quería reintegrase al ejército del rey. Sin embargo, llegó a su destino y cambió de bandera. En Ayacucho, vertería su sangre como uno de los héroes de la batalla que consolidara la libertad del nuevo mundo.

De este tema trata “El largo camino de Castilla” que presentamos en el Centro Cultural Inca Garcilaso de la Cancillería el jueves 6 de agosto a las 7 pm. por Facebook. Me acompañan el embajador Luis Herrera, director del CIG, la doctora Beatriz Merino, presidenta de la UCV, el historiador Cristóbal Aljovín de Lozada y el catedrático de Tufts University, José Antonio Mazzotti. Es una novela-río.>>

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