DÍA MUNDIAL DE LOS OCÉANOS 2020

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Por Edwin A. Vegas Gallo*

Desde el 8 junio de 2009  la Asamblea General  de Naciones Unidas, institucionalizó el Día Mundial de los Océanos, DMO. El lema de este año es “Innovación para un océano sostenible”, en concordancia con el Objetivo 14 de Desarrollo Sostenible, de la Agenda 2030, que llama a CONSERVAR Y UTILIZAR SOSTENIBLEMENTE LOS OCÉANOS, LOS MARES Y LOS RECURSOS MARINOS. Esta reflexión sobre el DMO, en el curso de está pandemia de la Covid 19, es trascendental, puesto que los Océanos del mundo, cubren el 71% del Planeta Tierra que está inquieto. Un censo de la vida marina sugiere que hay un millón de especies, cuando menos, con billones y billones de microorganismos.

En el mar del Perú hay 2000 especies de peces. Sin embargo los mares, en particular el peruano y Océanos del mundo están enfermos por la sobrepesca, la caza, la polución tóxica y  nutrientes de fósforo y nitrógeno, la construcción de represas que cortan el ciclo del agua, la urbanización costera (en Perú el 65% de su población se asienta en el borde costero) el depósito de plásticos y escombros de la construcción. Estos impactos humanos negativos provocan el calentamiento y la acidificación de los océanos.

Ello relacionado al uso extractivista de los recursos marinos en países como Perú, caracterizado por ser productor de harina de pescado para engorde de animales, sin que la tecnología brinde valor agregado a la especie clave del mar peruano como es la anchoveta Engraulis ringens, nos pone en desventaja alimentaria. La FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación),  en un reporte de Cai y Leung (2017), “Proyección a corto plazo de la demanda mundial de pescado y brechas de suministro”, señala que en la década 2020-2030, postpandémica, habría una demanda insatisfecha de 30 millones de toneladas de pescados y mariscos.

La problemática de la salud enferma del mar peruano y la sobreexplotación de especies como la merluza Merluccius gayi y la misma anchoveta, nos expone a inseguridad y pérdida de la soberanía alimentaria, aparte de la anemia y desnutrición, habida cuenta que entre el trienio 2016-2018, según la FAO hubieron 3,1 millones de peruanos subalimentados, cifra que subirá en el trienio post pandémico, 2020-2022.

En ese panorama inquietante, sería conveniente el gobierno peruano consecuente con el ODS 14, trabaje para minimizar la acidificación del mar peruano, se cree ya, la reserva marina del norte y se reglamente  científicamente, no con presión empresarial ni política, el manejo de los recursos pesqueros, poniendo fin a la sobrepesca, la pesca ilegal no declarada y no reglamentada.

Lo prioritario sería consolidar planes de gestión pesquera con fundamento científico, no como el affaire IMARPE-SNP, para restablecer las poblaciones de peces en el más breve plazo posible y se aproveche el uso sustentable de esas 2 mil especies que aloja el mar peruano. Otra opción es la acuicultura.

* Director del Centro Internacional para el Desarrollo Sustentable CIDESU

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Redacción

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