BREVE ANÁLISIS ACERCA DE TROMBA DE AGOSTO EN LA PERIODIZACIÓN DE LA LITERATURA PERUANA

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Por: Joe Guzmán

Toda la estructura interna y externa de una obra literaria es motivada por factores externos, ya sea desde una evolución o involución social.  Mukarovsky afirma que:

Toda transformación de la estructura artística es provocada – motivada – de algún modo desde el exterior, ya sea directamente por la evolución de la sociedad o por el desarrollo de alguno de los ámbitos de la cultura (…) No obstante, el modo de cómo se liquida un impulso exterior y la dirección en la que influye en la evolución del arte, se fundamentan en presupuestos de contenidos en la propia estructura artística (…).

Partiendo de esta premisa formalista, podemos deducir que el contenido y el estilo que posee una obra literaria, se ve demarcada y transformada por los cambios que se producen en  una determinada sociedad, tomando como referencia la postura ideológica que el escritor toma (debería hacerlo) ante su propio contexto.

Por otro lado, la obra artística está provista de distintas funciones, la más reconocida es la del goce estético; sin embargo, otras de igual importancia son la literaria y la verbal. El crítico García-Bedoya afirma que:

La primera hace referencia al rol que cumple una obra en una serie literaria (inaugurar, desarrollar, renovar o cuestionar un sistema de normas); la segunda se vincula al papel que desempeña en relación con la vida social.

De esta manera se establece un vínculo innato entre el artefacto literario y la sociedad, manifestando que la literatura se halla en constante relación con la vida cultural y social. Esta propuesta iniciada por Tinianov, y que García Bedoya toma como como referencia para elaborar una periodización de la literatura peruana, tiene como objetivo descartar cualquier visión sesgada de la autarquía literaria. Es de gran importancia mencionar que esta postura teórica que posee ciertos rasgos confusos acerca de la estrecha relación entre obra literaria-sociedad, llega a la totalidad de su comprensión mediante un enfoque netamente marxista, ya que este tiene como objetivo principal presentar las relaciones entre la esfera de la literatura y la esfera de lo social. Como bien lo señala Mao Tse Tung , en su libro “Arte, Literatura y Revolución”:

Estudiamos marxismo con el fin de aplicar el punto de vista del materialismo dialéctico y del materialismo histórico a la observación del mundo, de la sociedad, y del arte y la literatura, y no con el fin de escribir disertaciones filosóficas en nuestras obras artísticas y literarias. El marxismo contiene el realismo en la creación artística y literaria (…).

Asimismo, en nuestra tradición literaria son escasos los escritores que han trascendido cumpliendo las función literaria y verbal. El más importante es César Vallejo, teniendo en cuenta que el gran continuador de esta praxis poética es Jorge Pimentel.

La tradición poética peruana del siglo XX tiene como referentes a dos escritores: César Vallejo y José María Eguren, quienes marcaron distintas visiones de la poesía, y que, teniendo en cuenta sus propuestas, tanto ideológicas como estéticas, elaboraron las sendas por la que caminaron los poetas que enmarcan todo el proceso poético del país. Esta imagen puede ser comparada a esta perspectiva: El arte por el arte – El arte comprometido (marxista).

Por la senda vallejiana encontramos al Movimiento Hora Zero, grupo formando durante  la década de los setenta, y cuyo objetivo principal era poetizar la tragedia que estábamos viviendo como sociedad en esa época, además de ser un gran elemento de resistencia ante la aburguesamiento de la literatura nacional.

Dentro de este grupo poético resalta una figura importante, casi trascendental, en la formación de una nueva poética peruana: Jorge Pimentel.

La apuesta horazeriana ha sufrido la marginación de las altas esferas de la crítica peruana, ya que la voz poética a la que ellos apuntan, objetivamente Pimentel y Juan Ramírez Ruiz (otro poema de enorme talento), es la voz marginada que proviene de una clase social media- baja, plagada de inmigrantes, de desempleados, de los que sufren día a día el hostigamiento físico y psicológico de los grandes poderes económicos.

La crítica ha sido injusta con la producción poética de estos grandes autores. Esto, quizás, tiene como justificación el subversivo y parricidio análisis que ellos elaboraron de la poesía peruana y que lo publicaron en el Primer Manifiesto horazeriano. No se han elaborado una cantidad respetable de estudios sobre la poética de Jorge Pimentel, esta situación refleja la poca importancia que se le ha dado a este autor fundamental de la poesía peruana.

Pimentel es autor de los siguientes libros: Kenacort y Valium 10 (1970), Ave Soul (1973), Palomino (1983), Tromba de agosto (1992), Primera muchacha (1997), En el hocico de la niebla (2007).  De estos seis poemarios, es Tromba de Agosto, quien ha sido más revalorizada por distintos autores latinoamericanos. Entre ellos encontramos a Bolaño, quien afirma que  Tromba de agosto tiene un gran mérito, pues se parte de Vallejo para llegar a una zona terrorífica y demencial, a diferencia de Ave Soul, donde las voces poéticas son más diáfanas y vitalizantes.  Asimismo, Pablo Guevara, en el prólogo al libro, hizo vibrar el panorama poético peruano comparando la poesía de Pimentel con la de Vallejo, en la publicación del mismo poemario:

¿Por qué se hace fácil y difícil leer a Pimentel? Es fácil porque como a Vallejo SE SIENTE QUE UNA MÁQUINA HUMANA QUE ES EL CUERPO ESTÁ TREPIDANDO BAJO NUESTROS PIES Y ESA MÁQUINA HUMANA ES EL CUERPO DE PIMENTEL y difícil porque ―como Vallejo― es un hombre de la negación para poder ir en algún momento impensado a la afirmación.

“Tromba de agosto” remece la poesía peruana.  En este poemario, Pimentel hace uso de una violencia inconmensurable, rompiendo la sintaxis tradicional del poema, y entrando en la piel y en la mente de personajes, cuya característica esencial es la corrosión que van sufriendo debido al maltrato físico y psicológico que produce la explotación y la indiferencia de la ideología política neoliberal (el capitalismo salvaje).

De esta manera, Jorge Pimentel, quien siempre ha manifestado abiertamente su inclinación a la postura política socialista, elabora una confrontación entre el socialismo y el capitalismo, haciendo uso de un recurso explorado y estudiado por distintos autores: la simultaneidad de voces (Bajtín) y la polifonía de la enunciación (Ducrot). Esta dicotomía analítica, por lo tanto, tiene como problemática,  investigar la relación entre fondo (ideología política) y forma (estructura externa) que se desarrolla en el poemario mencionado.

Análisis del poema “Tromba de agosto

Partiendo del recurso polifónica teatral que propone Ducrot en su libro “El decir y lo dicho”, vamos a reconocer los 3 elementos del discurso:

SUJETO EMPÍRICO:

El autor real del poema es Jorge Pimentel.

LOCUTOR:

El supuesto responsable del discurso poético, en este caso, va a mantener una fuerte inclinación por el enunciador E1, quien es la voz proletaria y explotada del poema.

ENUNCIADORES:

Son las voces o puntos de vista que se introducen en el discurso. En este caso, vamos a dividir el poema en 2 enunciadores.

E1: voz proletaria-socialista.

E2: voz capitalista.

En Palabras urgentes, el primer manifiesto de Hora Zero, se leen líneas como esta: “A nosotros se nos ha entregado una catástrofe para poetizarla”. Y es, justamente, lo que cumple Tromba de agosto, poema que le da el título al libro. Encontramos en su registro poético, una agresividad desenfrenada, la incertidumbre de ya no saber realmente a dónde ir no quién ser, la locura y la muerte. De esta manera podemos decir que Tromba de agosto es la gran radiografía de los problemas sociales de nuestra nación. Hay lucha y hay dominación entre dos clases: el capitalismo y el proletariado.

El poema empieza con la incertidumbre del contexto y de problemas de identidad por parte del primer enunciador -E1-, quien expresa lo siguiente:

No sé adónde voy, no sé qué hago aquí.

Alzo la vista y siempre el mismo personaje

pidiendo, suplicando de rodillas, de codos,

que ordena

Ese personaje que aparece como una figura monótona e imponente representa el sistema capitalista. Hay algo que nos llama la atención: la postura física del capitalismo. Se menciona que el segundo enunciador –E2- está de rodillas, de codos y suplicando, como si tratara de simbolizar humildad y piedad; sin embargo, estos detalles se contradicen con la violenta orden que manifiesta:

córtenle el agua, córtenle la luz.

Jódanlo sin matarlo, sin cansarlo, cánsenlo.

Reviéntenlo sin reventarlo, sin ahogarlo ahóguenlo.

Que sufra sin matarlo, sin destruirlo, destrúyanlo.

Podemos decir entonces, que esa postura capitalista de humildad es un método utilizada para atraer a la clase proletaria para luego alimentarse de ella, a costa de su propia corrosión física o mental.

El poema sigue con la participación del primer enunciador-E1-. Esta parte del poema resulta crucial para nuestros intereses, pues vamos a darnos cuenta de que la corrosión mental que proponía Richard Sennett, como consecuencia del abuso capitalista, se desarrolla con maestría y con desenfreno:

Y me es imposible y me es imposible y me es tan imposible,

imposibilitadamente compañeros, que de un tiempo a esta parte

me parte que me rota,

me trota que me parte,

me troza que me rota.

Y no lo ven ni por asomo

cuyes, triciclos, perros, alcachofas, jabones, detergentes,

pernos, llantas, aceites, huevos, legumbres, papas, sal,

pantalones, zapatos, caiguas, tomates, lapiceros, frazadas,

por los que vengo pagando desde que sé lo que es el sol,

desde que me sé desocupado y sin empleo.

De codos, con el ceño fruncido, con sueño, cansado,

con los pies que me duelen,

con el cerebro que me estalla en mil pedazos.

De este discurso poético, vamos a extraer algunos detalles que nos parecen claves para el desarrollo de nuestro análisis.

En primer lugar, lo que resalta a simple vista, es el pesimismo con el que el enunciador enfrenta a la sociedad dominada por los grandes sistemas económicos. No hay ni esperanza, ni deseo de luchar.

En segundo lugar, es el balbuceo lingüístico que se presenta como una forma de irracionalidad por parte del enunciador. Como bien lo señalaba Marcuse: el lenguaje es un elemento de ataque intencionado al sistema dominante. Estos versos:

me parte que me rota,

me trota que me parte,

me troza que me rota.

Describen implícitamente la corrosión mental que está sufriendo el trabajador ante tanto abuso y miseria. Estos enunciados se van a entrelazar directamente con un verso que analizaremos más adelante.

En tercer lugar, es que luego de una enumeración de productos de primera necesidad (alimentos, cosas del hogar, etc.) aparece el tema del desempleo y la flexibilidad laboral:

por los que vengo pagando desde que sé lo que es el sol,

desde que me sé desocupado y sin empleo.

En cuarto lugar, es la descripción del agotamiento físico y mental del trabajador- E1-:

con los pies que me duelen,

con el cerebro que me estalla en mil pedazos.

La explotación física y el deterioro mental son dos temas que han llamado la atención de estudiosos como Marcuse, Sennett, Marx, Weber, Ortega y Gasset, etc. Estos temas mencionados ocasionan que el proletario sea visto como una “cosa” antes que un ser humano, pues se buscan todos los medios posibles (medios de comunicación, horarios pesados, trabajos fatigosos, ambientes terribles, etc.) para que produzca el proceso de cosificación, y de esa manera, el simple trabajador pierda el gran valor de la toma de conciencia y de la lucha.

El poema finaliza con la polifonía llevada a su máxima expresión, pues en cada verso hay dos puntos de vista:

Como, porque si no como (E1) patéenlo. (E2)

Acaricio, porque si no beso (E1) fusílenlo. (E2)

Te quiero, porque si no te amo (E1) mátenlo. (E2)

José López (2009), en un ensayo titulado “Las falacias del capitalismo” menciona que el capitalismo, por su propia filosofía, está conduciendo a la humanidad a su autodestrucción, como mínimo, a su deshumanización, pero también a la destrucción del planeta Tierra. No se trata ya sólo de un sistema indudablemente injusto, sino que además se trata de un modelo insostenible. No hay futuro para la humanidad ni para nuestro planeta con el capitalismo agresivo actual

Cabe reiterar que en la mayoría de poemas del libro, se concluye con la muerte misma del trabajador. Y como bien señala Marcela Valencia, en su libro “Jorge Pimentel, Hora Zero y el cambio de época en la poesía peruana”:

En “Tromba de agosto” desaparecieron las últimas luces de benignidad y se entronizó la palabra de la muerte, el báculo de Tánatos, la férula de lo que Pimentel ha llamado vida de cambios doblados (…)”. (pág. 282)

Jorge Pimentel ha quitado el velo que cubría el rostro de la muerte, y nos ha revelado su verdadera apariencia. Se escuchan gritos, lamentos, quejas, pero también voces que luchan y que buscan sobrevivir en esta realidad tan sombría. La poesía es su arma de lucha, y nos la entrega para que nos unamos por la construcción de una vida mejor para todos, pues como dice un verso de Ave Soul: Cuando tengas miedo / y avances cegado/ y sin luz/ recuerda hermano/ largo es el camino/ largo es el camino

Es ese camino, tortuoso y lleno de peligros, el que debe tomar el trabajador consiente para aún mantener el fuego de la esperanza y de un mundo mejor. Este mundo idealizado, en primer lugar, debe materializarse con la instauración de la ideología socialista. Es de obligación moral y ética, finalizar nuestros análisis poéticos con los últimos versos, tan llenos de amor, de lucha y de optimismo, del libro: A estas alturas el poema toma el poder/ y se instaura una república socialista. / Soy libre.

 

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Redacción

Equipo redactor de Valor.Pe